La figura de Cayo Casio Longino es la del típico tránsfuga político de todos los tiempos. En un principio fue aliado de
Pompeyo para más tarde pasar a formar parte del partido de
César. Sin embargo, se unió a la conjura que acabaría con la vida del dictador, dirigida por
Marco Junio Bruto. Casio y Bruto se refugiaron en Asia pero
Octavio les presentó batalla en Filipos, muriendo los dos conspiradores ante las fuerzas unificadas del futuro augusto y de
Marco Antonio.