Hijo de
Carlos I, se refugió en Francia tras la muerte de su padre. En 1651 es coronado rey de Escocia gracias ayuda de la Liga del Pacto, y tras la muerte de
Cromwell (1660) accede al trono inglés, apoyado por el general George Monck. Su política no tuvo en cuenta las tensiones existentes en el reinado anterior y que llevaron a la revolución, por lo que intentó reinstaurar el absolutismo. Esta actitud provocó de nuevo la tensión entre corona y súbditos. Estableció de nuevo la forma episcopal de gobierno en la Iglesia anglicana, siendo acusado de inmoralidad por los sectores inclinados al calvinismo lo que le llevó a enfrentarse con Holanda. Al morir sin legítima descendencia su hermano
Jacobo II heredó la corona.