Si en el
Mono pintor Teniers se estaba parodiando a sí mismo, en este mono escultor el artista se burla con gracejo de sus colegas los escultores. Esta singerie, palabra que denomina este género de pintura burlona, nos muestra a un mono entregado a la faena, esculpiendo con brío una figura monstruosa mientras es observado por un mono ricamente ataviado. La estancia está adornada con los útiles propios del oficio, mientras una obra terminada aparece al fondo: un sepulcro con un mono sedente, reclinado sobre otros monos portantes. La broma no puede ser mayor ni más del gusto
Barroco de la época.