Durante el
Barroco Centroeuropeo se hicieron muy frecuentes los temas de bodegón, que podían variar desde una exuberante mesa de banquete, hasta el extremo opuesto, con sólo uno o dos elementos.
Este Gallo Muerto es del último tipo. Se trata de un cuadro de formato medio, que muestra al ave de corral colgada por las patas, como podía estarlo en cualquier despensa campesina, tal vez esperando para ser desplumada. Resume en sí misma el modo de vida sencillo de una casa holandesa o flamenca, que vive de sus animales de granja, preparados por la dueña para comer.
La técnica recuerda a los seguidores del
Naturalismo Tenebrista, puesto que existe un fuerte contraste entre el plumaje blanco sucio del animal y el fondo oscuro que se pierde sin límites o referentes a otros elementos de la cocina.
El gallo está captado con realismo fidedigno, en una imagen que parece una sencilla espontánea del rincón de la casa, con cierto carácter intimista e incluso ilusionista, puesto que parece querer suplantar a la misma realidad con su perfección naturalista y su tamaño cercano al real.