Como buena parte de los trabajos realizados en esta época, existen algunas dudas sobre la autoría de este retrato pintado hacia 1516. Para ser atribuido a Tiziano se ha considerado la extraordinaria calidad del gesto, la viveza de las tonalidades empleadas y la majestuosidad de la figura, elementos que se pueden apreciar en otras obras de esta época como el
Retrato Goldman o
la Esclavona. El pequeño tamaño de este lienzo hace que la obra se acerque a la miniatura.