Instalado en Venecia, Pordenone asimila las influencias de la
escuela veneciana, siguiendo las pautas de
Giovanni Bellini. El estilo de este maestro se puede apreciar en las figuras que componen esta escena, ubicadas ante un ábside de mosaicos dorados. Sin embargo, las monumentales figuras están tomadas de
Miguel Angel, ubicándolas en el espacio siguiendo las fórmulas
manieristas al crear una disposición teatral con los gestos y los movimientos. Los diferentes personajes tienen una intensa relación entre ellos a través de sus expresiones, disponiéndose en profundidad para obtener el efecto de perspectiva que se interrumpe al disponer la arquitectura en el fondo. Las tonalidades tenues y el efecto atmosférico creado gracias a la luz sitúan a Pordenone en abierta contradicción con los colores plenos empleados por
Tiziano en estos momentos.