Isaac Henrique Siqueira había nacido en Portugal; procedente de una familia judía emigró a Burdeos y estudió Medicina en Leyden, estableciéndose en Londres donde fue médico particular de Gainsborough. Este retrato lo realizaría el artista a finales de la década de 1770 o comienzos de la siguiente.El doctor está sentado en un sillón, levemente girado respecto al espectador; viste traje verdoso y sostiene un libro entre sus manos en actitud pensativa y melancólica. El fondo neutro refuerza el volumen del retratado. Gainsborough sentía una gran pasión por los retratos cortesanos de
Van Dyck, en los que buscó inspiración. Igual que hizo el flamenco, el interés del artista se centra en captar la personalidad y el carácter del modelo, olvidándose de los aduladores retratos exigidos por las mujeres. Por eso, la luz impacta de lleno en el rostro, en las manos y en el libro. La pincelada empleada por el maestro es bastante suelta, como podemos observar en los puños o en las chorreras de la camisa, similar a la que caracterizará al
Goya maduro. De hecho el aragonés tendrá muy en cuenta el estilo del británico en buena parte de sus retratos. Este excelente lienzo fue regalado al
Museo del Prado por Mr. Bertram Newhouse en 1953.