El protagonista de este retrato ecuestre es uno de los vencedores de Napoleón en la batalla de Waterloo y uno de los héroes de la Guerra de Independencia española. El duque monta un tranquilo corcel y viste una amplia capa negra, portando en su mano derecha el sombrero con el que saluda y en la izquierda un catalejo. La figura se recorta ante un fondo de paisaje en el que predomina el cielo y la luz crepuscular, dotando así de mayor majestuosidad al modelo como había hecho
Tiziano en su
Carlos V tras la victoria de Mühlberg. Otra de las referencias empleadas por Lawrence a la hora de realizar este retrato ecuestre serán los trabajos de
Antoine-Jean Gros.
Este lienzo forma parte del encargo recibido por Lawrence, por parte de la corona inglesa, de recoger con sus pinceles a todos los protagonistas de la victoria aliada ante Napoleón. Gracias a estos retratos consiguió una amplia fama en Europa, siendo aclamado como el primer retratista del continente.