La permanente relación de la pintura de Lucas con
Goya nos distrae a la hora de buscar otras referencias y conexiones del pintor decimonónico con la pintura española del Siglo de Oro, conexiones que están presentes en buena parte de sus cuadros como podemos observar en esta escena. El Romanticismo tiene en esta obra una crónica fidedigna de una de las numerosas algaradas que se produjeron en este tiempo, relatada con una técnica manchista de una fogosidad brutal y riqueza de colorido habitual en el maestro, sin renunciar al realismo presente en los rostros y los gestos del grupo de personas que rodea al fraile, situado en la posición central como líder de la revuelta.