Pérez Villaamil es el más importante paisajista romántico español. Su pintura se halla dentro del estilo británico que le transmitió el pintor escocés
David Roberts, sumando a ésta otras influencias anglosajonas, como la de J. F. Lewis o la posible de
Turner. Sus paisajes, cuando se inspiran en la realidad, se transforman en ensueño o fantasía en el taller, donde realiza la obra, practicando también el paisaje de pura fantasía. Su técnica es muy empastada, nerviosa, y el colorido cálido, brillante, de tonos dorados, con una atmósfera vaporosa, desleída, que envuelve los objetos y las lejanías. Nos introduce en un ambiente de ensoñación y misterio, poblando el ámbito de sus obras gran número de figurillas populares o de carácter histórico.