El final de la etapa dorada de Klimt se produce hacia 1909, entrando en un breve periodo caracterizado por colores oscuros, como se pone de manifiesto en la
Dama con sombrero y boa o esta triste escena protagonizada por una madre y sus dos hijos, uno de los trabajos más curiosos del pintor vienés al alejarse del decorativismo e interesarse por la crítica social. El estilo empleado por el maestro enlaza con
Toulouse-Lautrec, aunque el tema no enlace con las divertidas escenas del París pintadas por el
neo-impresionista francés.Las tres figuras aparecen adormiladas, cubiertas con una triste manta oscura, sobresaliendo sólo los tristes rostros de los protagonistas. Fondo y primer plano se funden en un todo cargado de melancolía.Podía tratarse de Mizzi Zimmermann, la amante del pintor, y sus dos hijos, utilizados como modelos para realizar Klimt esta imagen cargada de tristeza.