Victor Chocquet era un funcionario del ministerio de Hacienda enamorado de la pintura que se convirtió en un auténtico mecenas para los
impresionistas. Entre los cuadros de su colección había obras de
Monet,
Cézanne,
Pissarro, Renoir y
Delacroix.El funcionario-mecenas fue retratado en dos
ocasiones durante el año 1876 por Renoir, interesándose en ambas por la atractiva personalidad de su modelo. La admiración de Chocqet por
Delacroix le llevó a solicitar a Renoir que colocará en el fondo de este retrato un cuadro del pintor
romántico, concretamente Numa y Egeria. El modelo aparece en primer plano, dirigiendo su intensa mirada al espectador, interesándose el maestro por sus despiertos ojos en los que se puede leer su afición por la pintura. Viste una chaqueta clara, ribeteada las solapas en negro, y una camisa blanca sin cuello, cruzando las manos a la altura del pecho en el respaldo de la silla en la que está sentado. El tratamiento es muy rápido, empleando pinceladas superpuestas que parecen anticiparse al
puntillismo, sin renunciar a un potente modelado y un sensacional dibujo, presente en la mayoría de los retratos pintados por el maestro pero ausente en los paisajes. Pero sin duda, lo mas impactante es la potente personalidad que Renoir ha sabido captar de manera admirable con sus pinceles, recordando obras de
Tiziano o
Velázquez. La obra fue expuesta en la segunda muestra de los impresionistas, en abril de 1876, recibiendo el pintor un duro tratamiento por parte de la crítica.