El contacto entre Manet y los pintores
impresionistas se remonta al año en que expuso su
Desayuno en la hierba en el Salón de los Rechazados. Pero en el verano de 1874 se refuerza esa relación, realizando Manet una serie de obras muy próximas al estilo de
Monet y
Renoir -
Argenteuil o
Pareja en un balandro -. Será
Degas, sin embargo, quien restableció el interés por el pastel, abandonado desde el siglo XVIII. Manet empleó esta técnica en algunos retratos, como el que observamos, donde se muestra un momento intimista de la vida burguesa que le pone en contacto con Chardin, retomando así la tradición de la pintura clásica que tanto interesaba al artista. El contraste entre las tonalidades azules y naranjas resalta la cercanía con los autores del último
Barroco.