La Farándula es una vieja danza provenzal que daba título a un ballet muy representado en la Opera de París. Degas representó en un abanico el espectáculo para enviarlo - junto a otros dedicados a
bailarinas, el
café-concert y el
ballet - a la exposición
impresionista de 1879 donde iba a emplazarse una sala de abanicos en la que también participarían
Pissarro y
Berthe Morisot. Este es el abanico en el que se muestra la escena con mayor perfección, consiguiendo un marcado movimiento de izquierda a derecha reforzado por los brazos de las bailarinas. La vaporosidad de los tules de los vestidos es siempre un punto destacable de las escenas de ballet pintadas por Degas.