Cuadro
Degas nos muestra el momento en el que una joven se enjabona con su esponja con absoluta naturalidad, sin ningún tipo de pudor, convirtiéndose en uno de los pocos pintores especializados en estos momentos íntimos de la mujer. Normalmente, ilumina las estancias - como en este caso - con una fuerte luz que penetra por la ventana, cubierta con un transparente visillo. El exquisito dibujo contrasta con la rapidez con la que ha sido aplicado el pastel, empleando vivas tonalidades que inundan de alegría el conjunto.