El tiempo que Monet pasó en Argenteuil fue muy productivo, realizando algunas de sus mejores obras. Según las teorías
impresionistas, los objetos cambian dependiendo de cómo incida la luz y del momento en que sean captados. La culminación de estos planteamientos estará en manos de Claude con sus diferentes versiones de la
catedral de Rouen. La fuerte luz del verano ilumina las barcas y la orilla del río mientras las sombras envuelven los ojos del puente. Los reflejos en el agua difuminan las formas, existiendo cierta anticipación a la abstracción. La iluminación refuerza las tonalidades azules y verdes, aplicadas con pequeños toques de pincel en forma de comas lo que provoca que los detalles desaparezcan. Estas imágenes ponen de manifiesto la filosofía impresionista, cuyo máximo representante será Monet.