Los personajes femeninos serán los preferidos de Mary Cassatt, como se observa en la mayor parte de su obra. Quizá en este excelente retrato de madre e hija se aprecie con mayor evidencia la influencia de
Degas, al utilizar pastel aplicado con rapidez y soltura. Sin embargo, los rostros de Reine y Margot están realizados con una perfección exquisita, mostrándonos sus expresiones y llenándolos de vida. De esta forma, se muestra una de las características del
Impresionismo norteamericano al aunar sus representantes los avances aprendidos en Francia con el academicismo imperante en Norteamérica. Los colores empleados son muy vivos, especialmente el amarillo y el rosa, contrastando con las tonalidades verdes del fondo. Las luces que penetran por la zona derecha del lienzo resbalan en las sedas de los vestidos, creándose zonas de color blanco que corresponden a la luz.