Cuadro
Al igual que en el caso de la Monja Mártir de Guadalupe, el taller de Zurbarán cubría los numerosos encargos que se hacían al maestro mediante estas tablitas y otros cuadros que se limitan a repetir tipos establecidos previamente por el maestro. Este Cristo que bendice a los espectadores está realizado con soltura y espontaneidad, pero apenas tiene nada que ver con la hondura psicológica y la perfección técnica de otras obras similares de mano completamente de Zurbarán, como el Salvador bendiciendo del Museo del Prado.