En 1881 Gauguin ya ha asimilado perfectamente la técnica
impresionista, como apreciamos en este magnífico estudio. Igual que en
Susana cosiendo, se observa la influencia de
Degas, tanto en la intimidad de los temas como en la forma de trabajar, empleando una pincelada suelta de manchas en algunas zonas, consiguiendo diversos matices de color: verdes, pardos, malvas, blancos... resultando una obra de gran belleza para el espectador.