Cuando
Francisco Bayeu recibió el encargo del conde de Lerena -Mayordomo Mayor de Palacio y natural de Valdemoro- de ejecutar la decoración del altar principal de la iglesia parroquial de esa villa decidió repartir el trabajo con su hermano Ramón y su cuñado
Goya. Francisco realizó la
Asunción de la Virgen, Goya la
Aparición de la Virgen a san Julián y Ramón el Martirio de san Pedro de Verona. Aquí contemplamos el boceto preparatorio en el que destaca el estudio anatómico de la figura del verdugo, levantando el hacha con su musculoso brazo derecho para asestar el golpe mortal al santo. San Pedro aparece arrodillado, con gesto de huida y rostro tremendamente expresivo, en el que encontramos el terror ante la inmediata muerte. La expresividad del rostro del verdugo también es destacable, mostrando la fuerza y el odio en sus ojos. Los escorzos de las figuras y el hábito del santo se relacionan con el mundo barroco, concretamente con
Zurbarán. Sin embargo, la monumentalidad de ambos personajes nos sitúan en la órbita del Neoclasicismo, el estilo imperante en la corte gracias al peso de
Antón Rafael Mengs y su "lugarteniente" Francisco Bayeu. El abocetamiento de esta imagen viene determinado por su calidad de estudio preparatorio, aunque se aprecie la seguridad del dibujo y del color de Ramón Bayeu tres años antes de su fallecimiento.