Durante el verano de 1885 Gauguin realizará una serie de paisajes relacionados con el mar y los bañistas, entre los que destaca éste que contemplamos. En primer plano aparecen las típicas mujeres del Atlántico francés, unos jóvenes bañándose y unos barcos al fondo. La luz del atardecer, con sus tonalidades anaranjadas, definen una escena realizada con un riquísimo colorido de verdes, azules, blancos, morados o grises, utilizando la tradicional paleta impresionista y aplicando el color con pequeñas pinceladas, como si fueran comitas, tanto en el primer plano como en el cielo. Con estas obras Gauguin se reafirma en su afición por el mundo del paisaje aprendido de su maestro
Pissarro, siguiendo las pautas del gran paisajista
Claude Monet.