Esta imagen está inspirada en la vegetación que Gauguin había visto y copiado durante la estancia en la Martinica en 1887. Durante el invierno, Paul evocó en numerosas ocasiones ese extraordinario viaje, ejecutando numerosas escenas tropicales. A diferencia de
Vegetación tropical, aquí se ha interesado el artista en realizar un denso bosque típico del trópico, en el que la luz difícilmente atraviesa la vegetación, creando una soberbia sensación de aire denso y difícil de respirar, con una enorme humedad y plagado de insectos. Lógicamente, Paul emplea un colorido más apagado en el que abundan los verdes, marrones y morados, utilizando la pincelada característica del
Impresionismo que hereda de
Cézanne.