Esta estampa es bastante similar a
Por una nabaja, expresando Goya su repulsa ante las medidas de seguridad impuestas por el Ejército francés. Ocho agarrotados se exhiben para dar ejemplo a la población, algunos de ellos portando al cuello el arma que le ha costado este castigo. El pintor se pregunta las razones de esta ejecución colectiva, al igual que en
Tampoco.