Con motivo de un viaje a Montpellier, Gauguin contempló el cuadro de
Courbet "Buenos días, señor Courbet". Consideró interesante parodiar esa obra maestra del
Realismo, ejecutando este lienzo. El pintor aparece con aspecto de bohemio errante, con boina, tabardo y zuecos, tras una verja de madera delante de la cual observamos a una mujer bretona con su traje característico. El perro que aparece junto al pintor es el elemento cómico de la escena. En estos momentos, Paul emplea un colorido muy impactante a través de azules, verdes y naranjas, inspirado en su estancia en el Caribe y en el tiempo que convivió con
Van Gogh en Arles, de quien también copió la pincelada. Este vivo colorido otorga a la escena un aspecto fantástico y simbólico, alejándose totalmente del
Impresionismo en el que dio sus primeros pasos.