Durante el
barroco en general, y dentro del
naturalismo tenebrista en particular, el tema de la música y su relación con los sentidos corporales fue muy importante. La interpretación musical solía aparecer representada con laúdes, símbolo de los conciertos cortesanos, celebrados en palacios de nobles cultivados, quienes al tiempo que patrocinaban las bellas artes eran grandes aficionados a la música. Temas similares al que aquí aparece lo podemos encontrar en
Caravaggio, en
Georges de la Toury en otros pintores del Barroco en la vía del tenebrismo. Lo que resulta destacable en la obra de Artemisia es el hecho de elegir a una mujer como la intérprete musical. Esto sorprende dado que el pintor de quien aprendió la técnica, Caravaggio, solía emplear a hombres como intérpretes. El cambio podemos atribuirlo a los propios recursos pictóricos de su padre,
Orazio, y a la tendencia de la propia pintora a utilizar figuras femeninas como protagonistas de sus
lienzos.