Se conoce también como "El tiempo sustrae la Verdad a la Envidia y la Discordia". Fue parte de los cuatro grandes encargos recibidos por Poussin durante su estancia en París, además de la decoración de la Gran Galería del
Louvre, junto con el
Milagro de San Francisco Javier. Esta obra en concreto fue pintada para el Cardenal Richelieu en 1641, quien la deseaba para decorar el Gran Gabinete del Palais-Cardinal. Parece ser que la obra fue creada, en origen, en forma cuadrada, y que fue cortada en 1681. Esta figura alegórica, muy apropiada a su propia vida, fue realizada al estilo de las grandes empresas de los artistas
decoradores romanos, con un fuerte colorido e intensos contrastes, en verde, naranja, azul celeste y azul. Con ello, Poussin demostraba que podía competir con artistas eficaces pero con menos talento como
Vouet.