Ingres adoptó el método que habían establecido los pintores del
Renacimiento de dibujar las figuras desnudas primero, vestidas después. Este sistema de trabajo lo había aprendido en el taller de
David, y le confirmó en su práctica el que
Rafael, uno de sus modelos pictóricos, también lo llevara a cabo. De tal modo, el acorazado Roger de la
versión definitiva aparece aquí con la figura de un joven casi adolescente, completamente desnudo, ensayando la postura con la que aparecerá en el cuadro final cuando atraviesa con su lanza la boca venenosa de la hidra. También realizó bocetos de
Angélica.