Ingres era un gran melómano y virtuoso del violín. Sus cualidades musicales igualaban a las pictóricas, aunque nunca se dedicó a la música como un profesional, sino sólo para veladas entre amigos. En una de estas veladas tuvo la ocasión de conocer a Franz Liszt, el famosísimo compositor, que visitó
Villa Médici con su amante cuando Ingres era director de la Escuela de Francia en Roma (con sede en el mencionado palacio). Liszt e Ingres fueron los intérpretes protagonistas del concierto íntimo que se celebró en aquella ocasión, lo que sin duda tuvo que ser un acontecimiento inolvidable.