La clientela de Ingres en este momento estaba firmemente establecida. Su fama había recorrido todos los círculos sociales de París y los clientes del pintor le presentaban nuevos clientes. Así trabó conocimiento Ingres con la familia Panckoucke. La madre, Cécile Bochet, pariente de la familia
Marcotte y la familia Ramel (la de su esposa
Delphine), le pidió al pintor que retratara a su hija Cécile Marie. Madame Bochet ya había sido retratada por Ingres en Roma, en el año 1811. Mademoiselle Panckoucke se convertiría años después en madame Tournouër.