Los antiguos ritos maoríes serán empleados por Gauguin como temática de sus cuadros. En esta escena representa a la diosa Tefatou - la Tierra - que negó a la diosa Hina - la Luna - la petición de inmortalidad para la Humanidad. Tefatou aparece de espaldas, completamente desnuda, agarrada a la cabeza de un hombre. Debajo observamos un manantial de agua clara, que recuerda en la composición a
Pape moe, aunque en este caso la figura esté desnuda. El colorido oscuro imperante parece haberse animado por un efecto de luz solar y por los colores rojos y verdes de la zona de la derecha. La técnica del "cloisonnisme" - inspirada en los esmaltes y vidrieras antiguas - en la que los contornos se marcan con una línea oscura también está presente en esta imagen, igual que en las obras bretonas como
Cuatro mujeres bretonas o
La visión tras el sermón. Este lienzo fue adquirido por
Degas en la exposición organizada por Gauguin en París a fines de 1893.