Alguna de las obras realizadas por Pissarro en los años finales de la década de 1870 tienen cierto poso
realista, como la que aquí contemplamos. Posiblemente esté tomada del natural pero su interés se centra más en mostrarnos el trabajo del aserrador que las circunstancias atmosféricas o cromáticas que le rodean, como realizará en
Paisaje en Chaponval. La figura se sitúa al aire libre, destacando el esfuerzo físico que está haciendo para cortar la madera. Sobre su camisa blanca hay ligeros toques de color malva que indican el contacto intenso con el
Impresionismo así como la pincelada empleada, pero el ambiente general de la obra no se asemeja a lo que estaban haciendo
Monet,
Renoir o él mismo por aquellos momentos, como demuestra en
Huerto en Ermitage. Los colores oscuros empleados refuerzan el ligero gesto de tristeza del hombre, que enlaza ligeramente con
Millet.