Uno de los instantes que más atraía a los
impresionistas era la tormenta, concretamente el momento posterior a la lluvia. Pissarro ha elegido esta circunstancia para presentar la diligencia que iba hacia Louveciennes, donde él vivía en la más absoluta pobreza. Los reflejos en el empedrado son sensacionales, creando un efecto atmosférico tomado directamente del natural. Las figurillas portan paraguas para evitar el agua, recogiendo una estampa típica para el artista. Los tonos empleados son relativamente oscuros por efecto de lluvia, destacando el blanco de las nubes. Una pincelada rápida y empastada es la elegida por Camille para esta imagen, en la que existe cierta relación con
Sisley.