Benito Manuel de Agüero es uno de los pocos paisajistas del
Barroco Español que posee cierta entidad. Se formó con
Martínez del Mazo, sintiendo una gran atracción por
Claudio de Lorena,
Rubens y
Van Dyck, mostrando también cierta impronta
velazqueña en su estilo. Estas atractivas influencias se dejan ver en esta vista del Monasterio de El Escorial, realizada posiblemente para la decoración del palacio al igual que su compañera
Vista de El Campillo. La fachada sur del edificio diseñado por Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera protagoniza el lienzo, apreciándose majestuosa en su zona izquierda. La iglesia con su espectacular cúpula y las ventanas que caracterizan la austera decoración herreriana reciben el fogonazo de luz del atardecer, creando Agüero un atractivo juego de luces y sombras en el espacio, sugiriendo así el efecto de la profundidad. Su apaisado formato hace pensar a los especialistas que podría tratarse de una sobrepuerta o sobreventana.