Se desconoce en qué circunstancias fue pintada esta obra, pero su estilo se aproxima al de
Moisés salvado de las aguas, por lo que se sitúa a mediados de los años treinta. El joven Júpiter, según Ovidio y Hesíodo, fue criado por las ninfas del monte Ida y alimentado con la leche de la cabra Amaltea y la miel que las ninfas recogían, como puede verse en la figura central, que lo hace de un árbol. Poussin ha tomado la representación de un grabado de Giulio Bonasone sobre una obra del discípulo de
Rafael, Giulio Romano. El grupo central, con el pastor que sujeta la cabra que amamanta al dios infante y la ninfa que la eleva, está tomado directamente de Giulio Romano. Existe otra tela similar realizada por Poussin, actualmente en Berlín, de 1639.