Para la realización de su importante cuadro
El martirio de San Erasmo, su primer gran encargo oficial, concluido en 1629, realizó Poussin dos dibujos hoy conocidos. Uno de ellos es éste, conservado en Milán, muy similar al otro dibujo sobre
el martirio de San Erasmo que ha llegado hasta nosotros. Presenta una particularidad: el detalle de los angelotes coronando al santo mártir, no conservado en el lienzo, y que se debe a un detalle arquitectónico del nicho al que se destinaba la obra. Por otro lado, es notable la fuerza con que, a pluma, desarrolla Poussin el contorno de las figuras, luego retocadas a la
aguada y carboncillo. El grupo de personas se orienta todavía hacia la derecha, lo cual demuestra su anterioridad al otro boceto de Florencia.