Durante los años 1627 a 1630, realizó Poussin una serie de dibujos de tema mitológico, en línea con los que había realizado antes de su instalación en Roma, como
El nacimiento de Adonis o
La muerte de Quione, pero enriquecidos por la observación directa del arte romano y del
Renacimiento. De todos ellos, éste es el único que luego fue llevado al lienzo, pero con la clara diferencia compositiva de hacer desaparecer las dos ninfas ante las que combaten los amorcillos. Montan sendos machos cabríos, símbolos del placer, la pasión y la sensualidad.