Este dibujo, el primero de una serie dedicada al estudio de la composición de
Moisés hace manar agua de la roca, presenta una serie de diferencias respecto a la obra final que lo sitúan en el primer estadio de trabajo. En este sentido, se encuentra próxima a la obra del mismo
tema hoy conservada en Edimburgo. Así, y a diferencia del lienzo, Moisés y los hebreos que asisten con él al milagro se encuentran a la derecha, mientras que los sedientos personajes que se precipitan hacia el agua se sitúan a la izquierda, en sentido inverso al de la tela. Esto mismo, por ejemplo, sucede con las tiendas que se aprecian a la derecha, tras la multitud, en el dibujo. La intensidad dramática de esta escena viene determinada por el juego lumínico, que resalta a Moisés, en el centro de la composición, en blanco, ante la roca y el cielo de tono oscuro.