Entre los pintores animalistas más sobresalientes del barroco flamenco destaca la figura de Frans Snyders, alumno de
Pieter Brueghel y estrecho colaborador de
Rubens,
Van Dyck y
Jordaens. Sus bodegones gozan del esplendor y la belleza característica de la
pintura flamenca, interesándose especialmente por la minuciosidad y el detallismo de animales, frutas y menaje, tal y como podemos comprobar en este magnífico bodegón con aves.
Los animales se disponen en dos alturas, apreciándose en primer plano una balda con dos gallinas vivas acompañadas de diversas aves muertas, en posturas escorzadas. La cabeza del cisne sirve para enlazar las dos zonas, disponiéndose el resto de las aves sobre una mesa cubierta con un delicado paño rojo, ya que las tonalidades rojas y blancas contrastando serán las favoritas del pintor flamenco. En el fondo se abre una ventana que nos permite contemplar una estructura arquitectónica donde observamos dos figuras. Se trata de un cuadro dentro del cuadro, esquema muy empleado en el
Barroco.