Estamos ante una de las primeras obras de Gauguin, fechada en 1879, dentro de su etapa
impresionista. La influencia de
Pissarro es evidente en los efectos de la luz a una determinada hora del día, captando el paisaje directamente del natural, como fiel seguidor del Impresionismo. Los colores también son similares a los de
Monet o Pissarro (verdes, azules, naranjas y morados) aplicados en el lienzo sin mezclar previamente en la paleta, mediante breves pinceladas similares a puntos y comas. La composición está organizada en bandas horizontales de color. El efecto conseguido recuerda, en el ánimo del pintor, la impresión de un paisaje al atardecer.