Esta tabla es en realidad un cuadro doble. Por un lado está el retrato de un
Hombre joven, y por otro esta vieja terrible, desdentada y llena de arrugas. Se la considera una imagen alegórica de la Avaricia, por el saco de monedas de oro que lleva. Al parecer, Durero la pintó en el reverso en venganza por la escasa remuneración que recibió por el retrato del joven.