Entre 1500 y 1503 Alberto Durero realizó numerosos dibujos y acuarelas de animales y plantas. Aunque esta fue una costumbre que mantuvo durante toda su carrera, los ejemplos de esta época están llenos de gracia y detallismo, lo que los diferencia del resto. Parece poder atribuirse esta actividad a un deseo del artista de perfeccionar sus dotes dibujísticas, como un ejercicio de disciplina de la mano y de observación del natural.Aparte de este periquito, podemos citar varios ejemplos más del momento, de tónica similar a esta curiosa imagen, como son la
Cabeza de corzo, la
Liebre o la
Gleba.