Son escasas las escenas que Manet pintó al aire libre ya que prefería trabajar en su estudio. Desde el año 1874, cuando entra en contacto con
Monet y
Renoir en Argenteuil, su estilo cambiará, haciéndose más
impresionista y preocupándose en mayor medida por la luz y el color, como en este lienzo que recoge el engalanamiento de la rue Mosnier con motivo de la fiesta nacional decretada por el gobierno francés el 30 de junio para celebrar el éxito de la Exposición Internacional de 1878. En primer plano contemplamos una gran bandera tricolor agitada por el viento junto a un carruaje. Las banderas se suceden, creándose un sensacional efecto de perspectiva, reforzado por la línea diagonal y los edificios, conseguidos a través de sucesivas líneas verticales. La pincelada empleada por Manet no puede ser más suelta y consigue crear con rápidos trazos los carruajes o las figuras, en un alarde pictórico difícil de admirar en su producción. La luz también tiene un importante papel en la composición, baña la calle y crea zonas de sombra malva, una de las características comunes al grupo impresionista.