Entre los primeros paisajistas holandeses se destaca la vena incisiva y delicadamente arcaizante -que se deriva de
Brueghel- de Hendrick Avercamp, que pintó con precisión pequeños paisajes invernales por los que pululan multitudes de graciosos personajillos como esta Escena invernal con patinadores, realizada en 1618, en la que encontramos colores fríos, abundando los grises y blancos que refuerzan la sensación invernal que el autor pretende conseguir.