No son muy conocidos los retratos de Berthe Morisot, más popular por sus escenas intimistas. Sin embargo, en esta imagen demuestra su amplia capacidad como retratista, tomando como maestro a su gran amigo y futuro cuñado
Manet. La figura de Madame Pontillon - apellido de casada de su hermana - se sitúa en un interior (podemos apreciar las cortinas al fondo) sentada en un sofá tapizado con una tela de gusto oriental. Viste de riguroso color negro y cruza sus manos a la altura del pecho. Su rostro es el elemento que más llama la atención, sabiendo captar la pintora el carácter de su modelo; el gesto triste no consigue eliminar la belleza de la dama, sobre todo de sus ojos negros. Morisot exhibe un perfecto dibujo que resalta los detalles del conjunto así como un colorido variado en el que el negro es casi anecdótico. La joven también aparece en el lienzo titulado
La lectura.