Buena parte de los
impresionistas se interesarán por mostrar la vida moderna en sus lienzos, especialmente las diversiones de la burguesía. Así
Degas ofrece imágenes de actuaciones en la
Ópera o
Manet la
música en el parque de las Tullerías. Para no distanciarse de los maestros que tanto admiraba, Eva Gonzalès también realizó escenas modernas, en este caso un palco en el "Théâtre des Italiens" ocupado por una atractiva joven vestida con un escotado traje de noche azul con puntillas blancas. Su mano derecha está enguantada y en la izquierda porta unos prismáticos; la acompaña un galán vestido con elegante chaqué, representado de perfil. Las cortinas de terciopelo rojo y un ramo de flores completan la composición, en donde la artista ha sabido interpretar perfectamente la sensación de perspectiva al sacar el brazo de la joven hacia el espectador. Las luces del teatro impactan en la protagonista, como si se tratara de una diva. El dibujo es soberbio, interesándose por las calidades de las telas y la volumetría de las figuras. Sin embargo, la pincelada del ramo de flores es más abocetada, anticipando obras posteriores como
Despertar.