Uno de los objetivos de Daumier era la crítica a la burguesía, representada sobre todo por médicos u
abogados. Para no ser demasiado explícito, en numerosas ocasiones utilizó fuentes literarias, especialmente de Molière como este Enfermo imaginario, quien no deja de ser un burgués más, como apreciamos por el retrato que aparece sobre la cabecera de la cama. La extraña figura del fondo, con una gruesa jeringuilla en la mano, quita
realismo a la composición y la hace más sarcástica. Posiblemente estemos ante una alegoría de la sociedad francesa del siglo XIX, enferma para el maestro, y a la que la burguesía no puede poner remedio. No olvidemos que Daumier se puso en contacto con
Courbet y algunos incipientes círculos socialistas, participando en la Comuna. El estilo del maestro casi anticipa el
Expresionismo, partiendo de
Goya, uno de sus pintores favoritos. Las tonalidades oscuras empleadas son un homenaje al
Barroco, especialmente a
Rembrandt y a los
pintores españoles del siglo XVII. En la iluminación también existe una referencia a
Caravaggio.