Son frecuentes las referencias literarias en la producción de Daumier. Así hay referencias a
El enfermo imaginario de Molière, a
Fábulas de la Fontaine o al Quijote de Cervantes, como en esta escena. Sancho cabalga en su rucio en primer plano, recibiendo una fuerte iluminación mientras la figura desgarbada y estilizada de don Quijote se aprecia al fondo, en sombras. Ambas figuras se sitúan en un paisaje desforestado, casi desértico. La personalidad más práctica y terrenal de Sancho se refuerza al estar más elaborada su figura mientras que la espiritualidad y el idealismo de don Alonso se encarnan en una ligera silueta. Debido a sus problemas visuales, Daumier trabaja al final de su vida con manchas, acercándose al
Expresionismo.