Tras los anteriores rechazos en el Salón de París, Manet presentó en 1869 una obra con la que pretendía obtener el deseado triunfo. Se trata del
Balcón, donde la referencia a
Goya es evidente. Para no defraudar con este trabajo, lo pensó y estudió con esmero, realizando numerosos estudios preparatorios como éste que contemplamos, en el que se trazan las líneas maestras del lienzo definitivo. Manet ya tenía elegidos a sus modelos, posando
Berthe Morisot, Antoine Guillemet y Fany Claus en las posturas que aquí podemos observar. Los trazos son rápidos y seguros, estructurando la composición con un sabio entramado de líneas horizontales y verticales. A pesar de todo el esfuerzo, las críticas fueron muy duras y el esperado éxito no llegó.