Las hermanas Edma y
Berthe Morisot conocieron a Manet en el verano de 1868, siendo presentadas al maestro en el
Louvre por
Fantin Latour. Las jóvenes pintoras habían aprendido con
Corot y ya exponían en el Salón. Berthe se convertirá en la modelo favorita de Manet y algunos años más tarde en su cuñada, al casarse con su hermano Eugène. Este retrato de perfil sería uno de los primeros que realizara el pintor, destacando por su abocetamiento y las tonalidades oscuras empleadas.