La modelo que posó para este bello retrato al pastel podría ser Jeanne Demarsy, que en aquellos tiempos también posaba para
Renoir, cuya influencia es destacable en esta imagen. La joven dirige su mirada hacia abajo, avergonzada, acentuando su timidez. Los colores empleados por el maestro se sitúan en una sintonía de marrones, verdes, sienas y rosas, otorgando un sensacional atractivo al conjunto.